You are currently browsing the monthly archive for Octubre, 2008.

¿No habéis tenido nunca la necesidad de mandarlo todo lejos, lo más lejos posible? ¿No habéis querido gritar que estáis enfadados con el mundo y que ni el sol ni los conejitos de pascua van a arreglarlo?

Es sólo una pataleta, pero joder, cuando tienes una pataleta estás en tu derecho a patalear. ¿Por qué hay que ser políticamente correcto? ¿Por qué tienes que disimular cuando lo que realmente te apetece es echar espuma por la boca?

Pues no, queridísimos, todos tenemos derecho a patalear lo que nos de la gana, aunque no tengamos razón, aunque eso no vaya a solucionar nada.

The Verve, Bittersweet Simphony

“En estos tiempos de enfriamiento global de la economía internacional y de amenaza de una nueva glaciación en la economía nacional, en uno de esos ciclos econo-climáticos que se suceden cada vez que un Gobierno socialista llega al poder en España, los abanderados del apocalipsis climático exigen dedicar cientos de miles de millones de euros a causas tan científicamente cuestionables en su viabilidad como ser capaces de mantener la temperatura del planeta Tierra dentro de un centenar de años”.

Fuente: José María Aznar

Ocupación: Experto en nada

La Habitación Roja, Tened piedad del ex presidente

A dios por pongo por testigo que es la última vez que pago 20 euros por un concierto en La Riviera. Es que no lo vale, es que no existe en el planeta un lugar con peor acústica. Haced una prueba: encerraros en el baño, poned la música a sonido brutal, envolveros la cabeza con una toalla y sumergiros en la bañera… Pues sí, ese es más o menos el sonido que he podido apreciar en este concierto.

Y se me han quitado las ganas de hacer la crónica del concierto. Que no, que no, que no la hago.

Deluxe, Que no

Tenía que caer el día menos pensado. Después de una semana de un nublado constante y de caladuras impresionantes, mi organismo ha dicho: “Basta ya, bonita”. Gracias glóbulos blancos, vosotros también sois muy bonitos.

Pues eso, que tengo fiebre. Tengo fiebre y me encuentro como si un camión me hubiese pasado por encima. No es el mareo, ni el goteo constante de mi nariz, ni el cansancio generalizado, son las ganas de llorar. Es cuestión de familia, cuando tenemos fiebre nos ponemos a llorar. Será que el subidón corporal excita a mi lacrimales, a saber.

La fiebre me deja por los suelos y guardar cama es un suplicio para mi. Aprovecharemos la jornada para ver las ochocientas películas pendientes y leer los 3.000 libros que acumulan polvo en mi estantería.

Tengo fiebre sí, y no por tus besos, pero a eso ya le pondremos remedio

Peggy Lee, Fever

Ayer hablamos de Don McLean y hoy también, pero sólo de rebote. Y es que su famosa “American Pie” fue la inspiración para otra canción -inspiración además de muchos enamorados- que lleva por título “Killing me softly”. ¿Te suena, no?

Pues sí, como lo oyes. La cantante Lori Lieberman (la primera mujer que cantó el killing me softly) acudió a uno de los conciertos de Don Mclean donde escuchó la por entonces desconocida “American Pie”. Fascinada por la canción les explicó a dos de sus compositores (Norman Gimbel y Charles Fox) que al oir el tema, McLean la “había matado suavemente”. Ni cortos ni perezosos los dos letristas se pusieron a trabajar con las musas que tenían a mano ese día por la habitación y así, como si nada, les salió una canción histórica, el killing me softly.

La melodiosa voz de Roberta Flack se llevó el gato al agua (en lo que a éxito se refiere) y consiguió hacerse con tan deliciosa joya. Como curiosidad…deberías saber que en 1973 Flack se llevó con la canción el Grammy a la mejor grabación del año, ganando a “American Pie” de McLean que también estaba nominada. Cosas de la vida y de la música.

Roberta Flack, Killing me softly (con subtítulos en japonés, fundamental)

Jackson 5, Killing me softly

The Fugees, Killing me softly

Pitingo, Killing me softly (o algo)

Estoy dilucidando qué hacer con mi existencia esta semana. Se me han presentado tres conciertos a los que quiero ir. El martes, la habitación roja. El miércoles, Deluxe. El jueves, Russian Red y Tulsa. Los tres seguidos, en el mismo sitio, a la misma hora y lo peor… con el mismo precio. Sólo podré ir a uno. ¿Cómo elegir? Estoy sopesando pros y contras. Veremos quién gana.

Cuando pasa esto me alegro un poco. Muy en mi interior (y olvidándome la rabia que me da no poder ir a todos) se enciende una lucecita de esperanza porque haya tanta variedad y tantos conciertos a los que ir. Por mucho que se queje la SGAE, lo cierto es que la música (al menos la buena) sigue teniendo un papel importante en nuestras agendas. A lo mejor no se venden tantos discos, pero la gente sigue pidiendo música en directo y eso es muy buena señal. Es muy buena señal que en una semana toquen tres grupazos y que lo peor que pase es que tenga que decidir a cuál de todos voy.

Así pues, estoy contenta. Las discográficas a veces me meten miedo y me hablan de un mundo sin música, pero es poco probable que pase eso. A lo mejor hay un mundo musical sin discográficas, pero oye, yo no vivo de eso y para ser sinceros… los grupos tampoco. Viven de la música en directo, de toda esa gente que decide libremente gastarse 20 euros para poder compartir un poco de tiempo con ellos.

Y quien diga lo contrario, miente. ¿Sabes que pasaría si la música desapareciese? Don Mclean lo contó hace ya unos añitos en esta canción, curiosamente fue el éxito que le permitió no volver a hacer una canción decente. Vivir de las rentas es un chollazo.

Don McLean, American Pie

Hoy he tenido una bronca monumental con una amiga. No sé como empezó la discusión. Nos empezamos a enredar con una tontería supina sobre su cumpleños y en media hora cada una se iba por un lado con cara de malas pulgas.

Lo de la comunicación es una lata. Si hablas demasiado es un caos porque al final no tienes muy claro con qué de todo lo dicho te quedas. Y si no hablas nunca, las cosas se lian hasta que la situación pasa a ser insostenible. “¿Qué tal estás? Bien, o te cuento”. Es complicado, muy complicado.

Soy de las que piensa que en esta vida todo tiene arreglo, menos la muerte. Así pues nos armaremos de valor, no pondremos el casco y volveremos a la carga para descubrir que puñetas le pasa por la cabeza. Seguro que es algo que ha pasado hace tiempo y se la ha enquistado o que un año más la está haciendo convertirse en una quejica descomunal. Pero es mi quejica, qué le vamos a hacer, y el tiempo la ha respetado.

A veces tengo la sensación de que no me entero de nada

Los Planetas, Nunca me entero de nada

Sick Boy, en Trainspotting, tenía una curiosa teoría de la vida: Cuando envejeces todo tiende apestar, incluso tú.

“Lou Reed en solitario no está mal”. “No está mal, pero tampoco está de puta madre ¿no?”. Eso debieron pensar los “afortunados” que se pasaron hoy por el festival kosmopolis de Barna. Allí pudieron apreciar al británico recitando poesía catalana. De paso, y aprovechando el tirón porque-a-nadie-le-amarga-un-dulce, presentó de refilón Travessa el foc: recull de lletres (Atraviesa el fuego: Recopilación de letras), un libro en el que se recogen las letras de las canciones del compositor desde cuatro años antes de que se fuese al garete La Velvet y hasta nuestros insípidos días.

Ante este hecho insólito… yo me pregunto: ¿Quién demonios quiere leer en catalán las letras de Lou Reed? ¿Me pongo yo a cantar en castellano L’ estaca? Seguro que cae, cae, cae, mucho tiempo no puede durar ya . Exacto, sólo jodes la canción. Ya es un sacrilegio ponerlas en castellano, pero en catalán suena más que ridículo. Por favor, amigos de lo estrambótico, podéis embotaros la mente viendo a Richard Vaugham en la tele, cualquier cosa será mejor que ir haciendo añicos letras fabulosas.

Aquí tenéis la prueba del delito.

Por cierto, la señora en primer plano es Laurie Anderson, la esposa de Reed.

Alguien me dijo el otro día: Oye, ¿qué pasa con los cantautores? ¿No hay espacio en el blog para ellos? Me sorprendió, no es que haya estado evitando la canción de autor, sino que todavía no se había dado el caso.

Muchos se piensan que lo de escuchar cantautores está pasado de moda y otros muchos, que los escuchan, lo dicen con la boca pequeña (no vaya a ser que les consideren rancios). La gente está llena de prejuicios. Siguen pensando que los cantautores son algo del pasado, de la dictadura. Siguen pensando que para ser cantautor basta con ser un plasta, un triste con barba de tres días, cara ojeriza y jersey de cuello vuelto, a poder ser con olor a naftalina. Repito: la gente está llena de prejuicios.

De regalo, y por tardar tanto en hablar de cantautores, os dejo lo que para mí es una de las mejores canciones del género.

Luis Eduardo Aute, La belleza

No, en sentido literal, no. ¡Qué salvajes! Es cierto que hay algunos que -desde mi perspectiva- no merecen otra cosa que la sordera, pero eso sería demasiado cruel y una salida fácil.

Últimamente busco música que me emocione, ni siquiera que me sorprenda, pero que al poner el cd sienta que es algo que merece la pena escucharse. Pues lo he encontrado en Rockferry, el disco de Duffy.

Y me direis: Pero eso no es nuevo, guapa. Pues no, no es nuevo. Hasta hace unos días cada vez que oía el archiconocido “Mercy” me entraban los siete males. Lo han puesto en campañas de publicidad, suena a todas horas en la radio, he oido penosísimas remezclas en los bares… En fin, lo que sucede siempre con un artista comercial. Lo curioso de este caso es que no es para nada un disco comercial. Y si lo es, lo es por arte y gracia del marketing. Pues eso, que la galesa me ha sorprendido gratamente. Canciones como “Rockferry”, “Serious” o “Warwick Avenue” me han dejado un sabor de boca estupendo. Ese sonido new soul encaja perfecto con la voz de Duffy y con unas letras realmente bonitas. Además, me chivan desde arriba que ha sido producido por un ex-Suede y eso ya es toda una garantía.

Dadle una oportunidad y escuchadlo con atención, seguro que vosotros también os sorprendeis.

Duffy, Warwick Avenue