Ella siempre tiene un buen sitio a donde llevarme, una excusa para hacerme reir, aunque sea a costa de su siempre autoinfravalorada persona.
Ella me habla de mundos fantásticos, de gente que merece la pena, de historias que yo nunca percibo. Ella tiene la capacidad de alegrarte el día aunque muchas veces no tenga ganas ni de levantarse.
Ella es un tanto excéntrica y a veces, tal cual lo oyes, un poco rara. Ella me manda canciones para que no esté triste y baila en mi habitación como si estuviese sacundiéndose las penas. Ella menea la comida en el plato y termina por cedérsela a quién la quiera. Ella hace bizcochos para chuparse los dedos.
Ella es difícil, maniática, ella no entiende que la gente desaparezca sin más. Ella piensa mucho en sí misma y a veces se enreda en laberintos imposibles. Ella habla consigo misma para entender el mundo.
Ella es un poco niña y un poco mujer. Ella no es fácil de encontrar cuando se esconde y te pone en su lista negra. Ella no se enfada, pero cuando lo hace es para siempre. Ella es muchas cosas, buenas y malas, pero cuando ella no está no sale el sol.
Ains
Ottis Redding, Ain’t no sunshine

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