Está mala la cosa, muy mala. “Junventud, divino tesoro”, dijo el poeta. Si bien está claro que debía ser en su época, porque ser joven hoy en día es bastante ful.
Ni trabajo, ni futuro, ni estabilidad emocional, ni estabilidad económica, nada de nada. Eso sí, juventud para llevarse con mucha pasión los disgustos. Menudo negocio. Si, me encanta hacer equilibrios imposibles.
Menos mal que el Rey nos ha incluido en su discurso de Nochebuena, se le veía francamente preocupado leyendo el telepronter. ¿Oye, que todos huímos a otro país? No importa, os enriqueceréis con la experiencia. ¿Oye, que algunos no sabremos lo que es echar raices en un curro? No importa, así no os aburriréis. Hay quien siempre sabe verlo todo desde una buena perspectiva… porque está ciego, porque tiene más años que Mathusalem.
Viendo el panorama… estoy deseando criar malvas.

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