Es la primera vez desde que tengo memoría que no me han tomado el pelo un 28 de diciembre. Es de agradecer.
Siempre me la lían con alguna broma, y siempre caigo porque soy más sosa que un pan sin sal. Además, un día como hoy me echaron de un trabajo. Bueno, no me echaron por incompetente (creo) sino porque no querían hacerme un contrato. Eso si que fue un buen chiste.
He bajado esta mañana a desayunar a la bahía. Tenía ganas y lucía el sol. Así que he parado en el quiosco, me he comprado el periódico y luego me he acercado a una cafetería. Un café con leche para llevar. Me las pintaba muy felices. Estaba preparada para disfrutar de un ratito de paz absoluta, frente al mar.
He buscado mi rinconcito al sol y he disfrutado del paisaje, hasta que un grupo de turistas alemanes me han interrumpido para pedirme una foto. Haciendo balance: Que son dos minutos de mi paz, frente a un souvenir… Bien, dos fotos mal tiradas y cuando he querido recuperar mi sitio uno de los alemanes me ha dicho: Esa vieja se ha llevado tu café. ¡Será perri la viejilla! La tenía a dos metros, pero me ha dado pena. A lo mejor no tenía pasta para tomar un café.
No ha importado la ausencia de cafeina, me he quedado sentada al borde de la bahía y he dejado pasar el tiempo sin más. ¿Puedes oir el ruido del mar?
Ottis Reding, Sitting on the dock of the bay

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