Aquel día, aquel día que lío, que maravilla. Caminé
otra vez dentro de aquella nube y me perdí y me
siento triste, triste, triste, pequeña, sola,
asustada. Ansiosa por sentirme pura. Mi mente es
frágil y mi espíritu tierno.

Aquel día, aquel día que lío maravilloso. Esto es lo
único que puedo hacer. Ya he terminado de ser yo misma.
Triste, asustada, pequeña, sola, preciosa. Se supone
que tiene que ser así. Acepto cualquier cosa.
Se supone que tiene que ser así.

Aquel día, aquel día me tumbé junto a mi misma en medio
de un sentimiento de dolor y tristeza. Asustada, sintiéndome
pequeña, escalando, gateando hacia la luz. Es lo único
que veo, estoy cansada y sé que tengo razón y también
que estoy equivocada y es algo precioso.

Aquel día, aquel día que lío, que maravilla. Todos somos
iguales y nadie piensa así. Y está bien, y soy pequeña,
y divina, y es algo precioso, y está llegando.
Pero ya está aquí y es absolutamente perfecto.

Aquel día, aquel día cuando todo era un lío y todo estaba
en su sitio y hay tanto dolor. Triste, pequeña, asustada,
sola. Y toda la gente es cínica, y es difícil, y dulce,
pero se supone que tiene que ser así.

Aquel día, aquel día cuando me senté bajo el sol y pensé
y lloré porque me siento triste, asustada, pequeña,
sola, fuerte. Y no soy nada. Y tengo razón.
Tan sólo un hombre valiente puede superarlo y está bien.

Sí, está bien.


Natalie Imbruglia, That day