Los días de lluvía me ponen un pelín nostálgica. Alguien me dice siempre que la nostalgia es un arma de destrucción masiva, así que andaré con cuidado.

Me gustan los cielos grises, y el ruido que hace la lluvia, pero me pone triste. Es como si tuviese el alma resfriada y tengo miedo de que con un sólo estornudo se me escape por el ombligo.

Creo que es porque en otra vida fui del norte. En serio… ¿Conocéis a alguien del norte? Es difícil conocerles, son un poco cerrados. Si no tienes mucha paciencia, no sueles tener amigos que sean del norte. Son un poco especialitos. En el norte la lluvia es considerada arte, y no es para menos. Tienen que apreder a vivir con ella. La lluvia como concepto vital.

Retomemos mi otra vida. Sí, definitivamente yo en otra vida fui del norte. Creo que de alguna aldea perdida. Viví en un pueblecito, sin carreteras, de esos a las que sólo se puede llegar por caminos embarrados. LLevaba albarcas y tenía una vaca que se llamaba Amparo. Era maja la vaca, aunque se ponía terca cuando tenía que ordeñarla por la mañana (mala leche matutina).

Yo en otra vida fui del norte y por eso cuando escucho algunas canciones estoy en otro sitio, muy lejos de los atascos, de la gran ciudad, de la gente que pasa de todo, que no te conoce ni piensa hacerlo. En otra vida fui del norte, si no a ver cómo me explicas esta extraña sensación

Luar na Lubre, Tú, gitana

¿Por qué siempre hay que ser tan formal? ¿Tan serio? ¿Tan aburrido? ¿Tan denso? Perdona si te digo que en tu postura de alma atormentada no hay nada original.

En serio, no tenéis cerca a la típica persona cansina (maja, pero cansina) que se empeña en llevarte a conciertos de jazz. Si, si el jazz está bien, pero para un rato. A veces necesito escuchar música que no sea tan maravillosa, necesito echarme unas risas y olvidarme de que, en ocasiones, el mundo es un lugar bastante feo.

Esa gente cansina no concibe un tarde sin jazz, ni un café con leche condensada. Toman el café negro para aparentar que tienen dentro de sí un profundo mundo interior. Pensamientos demasiado graves para endulzarlos. Pues qué rollo. Sí, eres un rollazo.

¿Por qué hay que ir siempre a la Coquette o al Central? Si a mi lo que a veces me apetece es ir al Morocco y pasármelo bien escuchando canciones esencialmente divertidas, como esta.

Las Nancys Rubias, Sálvame

Estoy más contenta….. Ayayayayay!!!

¡Os preguntaréis por qué! Pues porque vienen los Franz Ferdinand a Madrid. Estuvieron hace nada en Barcelona, pero una que es pobre no pudo ir a escucharles… Ahora no se me escapan.

Sí sí sí. Voy a volver a ver el flequillo relamido de Alex Kapranos. Aunque sea desde la distancia… Jajajaja. El día elegido es el tres de marzo. Sólo tengo que decir una cosa al respecto: No compréis todavía las entradas, que yo aún no puedo y no vaya a ser que me quede sin ellas…

Por cierto, si os gusta Franz Ferdinand en disco, tenéis que escucharlos en directo. Tienen un buen rollo increible, seco y escocés, pero increible. Es de esa clase de conciertos de los que sales y no te importaría repetir durante una semana entera.

Lallalalalalalalalala fallennnnnnnnnnnn

Franz Ferdinand, The fallen

Si ves que tal, que te agobias, échale la culpa a Mame.

Mame es la culpable de todo. ¿A caso lo dudabas? Ella es maligna y lo hace todo a mala idea. Es dañina y malvada, es un deshecho del infierno. Sé coló por error en la Tierra, aunque todos sabemos que nació en una coliflor. ¡De dónde si no!

Conocemos perfectamente que ella mueve los hilos para que tu vida sea un poco más miserable, para que no levantes cabeza, para que estemos en crisis constante. Perdió una partida a los dados y se montó la segunda guerra mundial, se la rompió un tacón y se cabreó tanto que decidió que hubiese un terremoto en San Francisco que terminó por engullir la ciudad. Ella es la que enciende las colillas en los bosques, la que hace que fallen los frenos, la que sube el euribor. ¿No os creeriais esa patochada de la Federación Bancaria Europea, no?

Además cuando tiene ardor de estómago se ocupa de que nos enteremos deshaciendo los polos, favoreciendo el cambio climático, desquebrajando la capa de ozono y por supuesto, subiendo el C02.

Tú, si eso, échale la culpa a Mame

Rita Hayworth, Put the blame on Mame (Gilda)

Me voy a ir cenar a la casa de un tío con mucha pasta. Dicho así suena fatal. Expliquemos, hoy voy a acompañar a alguien a la cena de Navidad de su jefe, pero no es un jefe cualquiera, es un super jefe, master del universo y con la suficiente pasta como para construirse una casa en la Morelaja sin ángulos rectos. La vida es así, a la gente le da por hacerse casas sumamente modernas.

Yo, como no tengo ni oficio ni beneficio, vivo las cosas cotidianas a través de los demás. Y si no tengo cena de Navidad no importa, siempre las tienen otros. En esos ambientes siempre me siento un poco fuera de lugar, me suelo mantener callada para no escandalizar a nadie con mi vida proletaria. El problema es que el otro tema de conversación girará en torno a las nuevas tecnologías, otro de esos temas que tengo vetados.

Así que me quedaré mirando a la gente, analizando el ambiente, sintiéndome un bicho raro entre tanto talento. A lo mejor me da para escribir un post…

¡Qué vivan las cenas de Navidad y los momentos raros!! ¡Qué vivan!

Deep Purple, Mpney talks

Pataleo máximo. ¿Por qué no me sale nada bien? ¿Por qué lo intento? Si haga lo que haga se acaba cagando todo. Es un dilema.

No importa, se cagará igualmente así que procuro tomármelo con calma y tirar para delante, así cuando llegue el momento -el estrepitoso fracaso- podré argumentar: Yo lo intenté y me dejé la cabeza en ello. xD

Jo, estaba valorando este año. Es lo que hago todos los meses de diciembre… Valoro este año con un 3 raspao, salvo excepciones maravillosas… el resto no ha sido lo que se dice un gran año. A veces pasa, se cuela en tu calendario un año de mierda. Como la canción de Luz, pero al revés.

Lo importante es mirar para delante, pero cómo jode intentarlo y que nadie te abra la puerta. Por eso y porque es un día 13… sólo tengo que deciros: I hate everyone

Get Set Go, I hate everyone

Pensaba, meditaba, ojeaba y observaba las reacciones de la gente que tengo a mi alrededor. A lo peor es que el cumpleaños de nuestra Carta Magna les ha hecho a algunos caer en una profunda y simbólica nostalgia, o a lo mejor es que no se puede fingir eternamente.

Últimamente me encuentro a mucho cotilla. Y con ello no me refiero a los cotillas de lengua viperina, esos que no tienen nada que hacer y se consuelan montando una ficción a su alrededor… ¿Sabes lo de fulanita? No, esos son cotillas de segunda y en el fondo me caen simpáticos. Me refiero a los cotillas que van a dar, a la cabeza si es posible.  A los cotillas que hacen de sus pensamientos una VERDAD UNIVERSAL, y todo lo que está fuera de ella es erróneo. Esos si que me joden.

Me joden porque se meten con lo más profundo de una, sólo para quedarse tranquilos ellos, para no cuestionarse su maravilloso concepto vital, concepto construido pisoteando los conceptos de los demás. A esos, a los cotillas de primera, a los cabrones/as retorcidos/as que quieren ser más franquistas que Franco… Que os den… Ay, qué gustirrinín..

Alaska y Dinarama, A quién le importa

Tengo demasiados reversiónames en la cabeza y voy y escribo del que no me apetece. Yo soy así.

Lo cierto es que todo el mundo tiene alguna canción especial por ahí, alguna canción que le hace que se le llenen los ojos de lágrimas y normalmente no solemos compartirla porque es nuestra. Hoy me ha dado por ahí, así que haré una excepción y os la presto, pero sólo por un rato.

Es una canción sencillita, de amor -para variar- pero a mi me parece adorable. Me recuerda a un largo viaje que hice un verano. En fin, basta de ir contando intimidades por aquí.

La canción original es The Carpenters, esos hermanos que parecían tan bien avenidos pero que estaban más bien rotos por la enfermedad terrible que padeció una de las componentes. El exceso de sensibilidad la enloqueció y la hizo caer en una anorexia nerviosa de la que nunca se recuperó. La versión es de The cranberries -oh, cómo os echo de menos- que no son muy dados a versionar canciones, pero que cuando se ponen lo hacen de maravilla. Me encanta la voz de Dolores O’riordan (que por cierto también sufrió anorexia, aunque ella tuvo un final feliz).

The Carpenters, Close to you

The Cranberries, Close to you

Últimamente me siento un tanto extraña, y es que todo lo que miro a mi alrededor me recuerda a un decorado de teatro. Los árboles podrían ser de papel maché, las casas de cartón piedra y la gente con la que hablo pueden ser actores contratados por el productor de esto a lo que llamamos mi vida.

¿Te has preguntado que tipo de película sería tu vida? Yo eligiría un dramón del tipo Los Puentes de Maddison, aunque creo que a mi nunca me tocaria una película de esas. La mia sería una película de espías e historias truculentas, enmarcadas en los año 50, con un montón de “pin up” decorando las paredes de la celda de un psicópata. Sí, eso o un rollo parecido a El Tercer Hombre.

Podría ser peor, me consuelo, podría ser una película de los hermanos Marx y que nada tuviese sentido.

The Pipettes, ABC

No tendré el corazón contento, tengo el corazón contento, el corazón contento y lleno de alegríaaaaa, pero tengo el corazón valiente. No sé si como el mismísimo William Wallace, pero por ahí andará.

Sí, hoy pensaba que mi corazón es la pera, aunque a él le gusta que le llame “la patata”. Es un campeón. Tira para delante aunque le dé de patadas, tira y tira y vuelve a tirar. Se ilusiona y vuelve a bombear sangre. Me mantiene viva y respira por mi cuando yo no tengo ganas.

Aún no necesita válvulas artificiales y no me da mucho trabajo. No tengo que darle de comer -no como ese estúpido estómago que no para de quejarse- y tampoco requiere muchos cuidados. No se queja cuando le intoxico con nicotina, le hago correr o cuando le dejo dormitar durante meses seguidos.

Es un buen compañero y le he cogido cariño, a veces le llevo de paseo para que conozca otros corazones y se sienta más acompañado, porque ya sabéis como son los glóbulos rojos, un poco falsos. Siempre dicen que están ahí, pero en realidad se marchan corriendo. ¡Y si te he visto no me acuerdo! ¡Habrá sido mi primo, el globulillo!

Pues eso, hoy una oda a los corazones valientes.

Travolta, Corazón Valiente

 

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